'...Sin
aire no hay mente descubrimos. La nalgada indicaba el umbral de
confusión entre placer y dolor. Entre menor, mejor. Sépase bien y
ante todo que el corroborarlo de suyo relevante era en tanto el
masoquismo predominaba en la criatura con el más bajo umbral,
necesario para poder efectuar los ritos de iniciación requeridos
llegada la edad apropiada. Era justo y necesario inspirar. Único
instante en que respiraran bien. Este encarne sería bañado en savia
de orquídea. Sobre cómo diantres esta gente decide cuándo los
encarnes serían mayores de edad es algo que puedo contar más tarde.
Para este encarne recién nacido quizá no haría falta mucho tiempo.
Era dotado y la congoja gobernaba su pecho, no sus piernas...'

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