'...Los
fieles encarnes se posan sobre cada flor con un noble afán: los
insectos en este jardín son el modelo de afecto. El afecto es
ejecutable como herramienta de ascenso. Así, el afecto por las
flores de este Patio es un deber ineludible y por lo tanto, sus
posturas se adecúan a este afecto. Así como los bulbos buscan una
cierta luminaria de alguna lunularia o un cierto solar, estos fieles
en su encarnación han de buscar la perfección de cada espécimen de
flor en un nivel trascendental. En caso contrario, sólo es posible
dedicarse a la confección del hidromiel. Ambos procesos les impiden
una postura, un peso, que se vislumbra en sus posturas bajo esas
púrpuras túnicas que están a punto de libar cada flor. Libar, como
la expresión culmine de este afecto, tal es el diálogo que
establece una abeja obrera con su flor en su arduo pecoreo, así los
fieles se portan...'

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