sábado, 30 de junio de 2012

Entre Bach y Jóhannsson

Bach me hacía bailar
trágicas brisas en mi cara
manos llenas de gracia
lo sereno venía después
quince segundos de un cello estirado
y de vuelta al ágil devenir
hoy no se puede llorar y bailar a la vez
porque la tragedia ha afectado al ritmo
ha abusado y hecho atavío a la pena
en compases llenos de minimalista letargo
una lágrima nunca redonda
por fortuna aún semicorcheo su pulsar
porque hoy mi ira es barroca
con pata chula, de palo
que arrastra el paso de la otra al hastío
en pentagrama mi ante-brazo dominante
con un condolente garfio
consigo escribir
y con la ira en el codo estancada
a lo Jóhann Jóhannsson.

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